¿A DÓNDE VA LO VIVIDO?

A dónde irán los sueños consumados,
las ilusiones truncadas,
los sufrimientos y alegrías,
la esperanza defraudada y la lealtad apreciada,
las caricias sentidas y el desdén que martiriza.

A dónde van las preocupaciones e indolencias,
las penas y euforias,
los sentimientos y emociones,
la obsesión y la resignación,
la soberbia y la humildad.

Adónde irán las horas, los días y los años vividos.
En dónde queda el eco del pasado,
en dónde se guarda tanto tiempo acumulado,
los pedazos de afecto y rechazo,
las imágenes, sonidos, sabores y texturas que conocimos.

A dónde van los instantes de felicidad,
como los de profunda congoja
o los de serenidad,
las palabras exclamadas,
las frases nunca pronunciadas
las largas noches de reflexión,
los soleados días de ilusión,
los días nublados por la melancolía,
a dónde lo añorado, lo aborrecido.

A dónde van las promesas,
los recuerdos, los pensamientos,
la vitalidad, los afectos,
lo vivido.

Todo va al aire, al agua, al olvido,
a desintegrarse contra el piso, la pared, el fuego,
el tiempo, el ocaso, el ácido, el ayer.

Por eso vive sin codiciar detener el paso del tiempo,
sin querer el viento entre tus dedos contener,
sin pretender retener los sentimientos que te tocaron alguna vez,
sin más pedir que lo que el momento da.

Julio del 2006. Guadalajara, Jalisco.


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