AZUL.

A mi nieta.

Azul es flor,
velo que cubre la noche,
ir y venir de la mar,
profundidad en el infinito,
color con que pinta la luz solar.

Azul es estrella que en el universo destella.
Fulgor en las vestiduras de invierno.
Oleaje de rítmico vaivén y
cielo intenso que abraza la tierra.

Azul es sueño apacible
que fragua la chispa incontenible.
Es horizonte,
es fuego que reaviva la vida.

Azul es cabellera rizada,
testimonio de que hemos vivido,
pasos que continuaran nuestro andar,
sin seguir la huella que dejamos atrás.

Motivo recurrente para retomar un aliciente,
compromiso para extender la vida,
aún estando ausente.

Son ojos que verán por nosotros,
es voz que nos permitirá hablar,
es vida que impedirá que muramos del todo,
es nuestra inmortalidad terrenal.

Azul es inquietud y remanso,
ocurrencia que saca de quicio,
semilla donde depositar la esperanza,
conjunción de amores,
culturas, historias e ilusiones.

Es motivo de encuentro,
razón para esperar,
porqué para conceder,
grito eufórico para celebrar.

Azul es vestido, olan y listón,
muñeca, vasija y peluche,
libreta, color y crayola,
sueño, derroche y tiempo,
es hacer y deshacer renovado.
Es risa que corre, salta y tropieza.
Es niña que trepa, baja, tumba y se esconde.
Es imaginación que hace de cualquier tiliche su realización.

Es cincel que rompe la rutina,
es grito que anuncia el alba de la alegría,
es ansia que aprende,
energía que busca,
imaginación que asombra,
inocencia que vence,
ternura que agradece.
Azul es rehilete que con la luz del sol se aloca
y en la quietud de la noche se deshoja,
solo para esperar el amanecer
que dice:
el día te toca,
hazlo de azúcar, chocolate y pan de rosca,
de dormilones, payasos y leones.

Azul es despertar, imaginación y promesa.

Febrero del 2006. Guadalajara, Jalisco.


Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.