CALLES DEL OLVIDO.

Calles por las que transita la melancolía,
acompañada de la soledad y espera.

Calles en las que hace tiempo cerraron puertas y ventanas,
pues no tienen a quien recibir,
ni con quien hablar
o a quien alojar.

Banquetas que ensordecieron
y enmudecieron sin el paso de los señores,
las prisas de las mujeres,
la algarabía de los novios
y las carreras de los niños.

Pueblos que se desangraron con cada mala cosecha,
cada carretera abierta,
cada adelanto de la ciudad,
el traslado del futuro al norte
y a la modernidad.

Casas que año con año se fueron quedando solas,
sin más calor que albergar
ni sueños que alimentar,
ni familias que proteger.

Pueblos en los que el hastío,
el silencio sepulcral y la pobreza
reclamaron su lugar.

¿En dónde están tus hijos

y los hijos de sus hijos?,
¿qué calles caminarán,
en qué casas vivirán
y en qué comunidades desbordarán
trabajo, ilusión y alegría?.

Se fueron hace tanto tiempo que la pista perdiste ya.
Mientras tanto
casa, calle y pueblo
despójense de ese velo sombrío.

Su futuro está mudado
y solamente pasado, olvido
y una vieja promesa de retorno serás.

Resígnate a morir en la memoria de los ausentes,
con la dignidad de un pueblo decente.

Y vive para aquellos
que de pie te sostienen,
aunque sean los que menos tienen.

Diciembre del 2004. Mexticacán Jalisco.


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