DESCARNADAMENTE.

Lentamente de todo te van despojando en la vida.
Te despojan de la inocencia,
la confianza a los demás,
la buena voluntad,
la generosidad natural,
la entrega incondicional.

Te roban los conceptos de familia ideal,
de la rectitud en la intención,
de lealtad a lo vivido,
de amistad por lo compartido,
de verdad a lo expresado
y respeto al compromiso.

Paulatinamente te van arrancando:
el ánimo por la vida,
la capacidad de asombro,
la indignación frente a la injusticia,
el coraje por un mundo mejor,
el sentido de las cosas,
la imaginación que atrapa las estrellas,
la alegría por el hecho de respirar,
la necesidad de compartir,
la tranquilidad por estar al lado de lo demás y
del sentimiento puro por ser desinteresado.

¿Quién te despoja?:
el trato cotidiano que se vuelve tan mundano,
la experiencia amarga,
la voracidad frente a ti,
la obligación por sobresalir,
la disputa familiar,
la competencia desleal,
la circunstancia social,
la crisis económica y la pobreza moral,
el infortunio de toparte con cada patán,
el miedo social,
la necesidad de aparentar y simular,
la depresión por no encontrar,
la monotonía como pan,
el vacío que queda cuando los sueños se van,
la aceptación de la inhóspita realidad,
la tristeza enfermiza que los años y los desengaños traen.

Octubre del 2005. Guadalajara, Jalisco.


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