MELANCOLÍA.

Hoy amanecí con la melancolía como compañía,
por ella no deja de salir el aliento de la tristeza,
el grito de la añoranza,
el susurro del dolor.

Mis sentidos encuentran en los grises del día nublado
el escenario deseado
para aflorar los sentimientos soterrados.

Las emociones y sensibilidades,
llenas de nostalgia no dejan de brotar:
añoro lo que no conozco,
extraño lo que no he vivido,
suspiro por lo que no he sentido,
recorro caminos que nunca transité,
se me escapa el aliento sin saber por qué,
disipándose por los puntos cardinales para quedar en la nada,
mas lleno de sensaciones que no logro definir, alcanzar, tocar.
Las notas del violín y el chelo
me sumergen en la neblina,
en donde encuentro siluetas desdibujadas,
espacios sin proporción,
voces y ecos que golpean distantemente recuerdos
que no logro recordar.

La neblina es paz que lentamente se torna desazón,
evocación, soledad,
expresión de insatisfacción,
manifestación de otra vida
que bien puede no ser la mía
o la que inconcientemente añoré, más no fragüé.

El aire frío envuelve mi cuerpo para no dejarlo escapar,
lo atrapa hasta los huesos
y un olor a humedad satura el lugar
para dejar una incierta congoja
que no sé a que tiempo, circunstancias
o reminiscencias me quiere llevar.

Julio del 2006. Guadalajara, Jalisco.


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