NO ERES TÚ, SOY YO.

Después de todo
la verdad no puede ser más evidente:
el origen del conflicto no eres tú, soy yo.
Y lo soy por haberte dado un lugar en mi vida,
sin estar seguro de que quisieras ocuparlo.

Te di la llave de mis sentimientos
y te imagine como el sostén de mi futuro,
sin cuestionarme si lo aceptabas.
Por eso soy culpable,
porque lo que deposité y esperé
fue demasiado.

Mi mundo en torno a ti giró,
eras mi tiempo, espacio, movimiento, motivo.
De tu parte hiciste lo que sentiste, querías;
qué si me dolía
eso era cosa mía.

El que no valores lo que lo que hago,
lo que anhelo, lo que espero de ti
ciertamente no es tu obligación,
el conflicto y el dolor son míos
por eso el culpable soy yo,
por esperar amor de quien en el fondo me condena.
Noviembre del 2006. Guadalajara, Jalisco.


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