SINIESTRADO.

Se agrieta mi  vida cuando me priva de la alegría de vivirla.
Entonces, sólo entonces
la indiferencia usurpa la sonrisa,
la melancolía  deja atrás la luz del día.

Ya no espero, solo desespero frente al  olvido
en que me tienen sus deseos y aliento.
El camino ya no lo hacemos juntos,
deambulo sin sentido, ni destino
en busca del manantial de pasión perdido.
¿En dónde quedó la amalgama que nos unió,
en qué lugar dejamos las intensiones que nos hacían soñar,
en qué fosa enterramos lo que nos estremecía,
en dónde quedaron los años en que éramos complemento?

No quiero a nadie más
que no sea ella a mi lado,
pues el contar con alguien no deseado
se vuelve un peregrinar desolado,
en donde solo encuentras seres atormentados
que persiguen aligerar su paso
en su camino al ocaso.
Mayo del 2006. Guadalajara, Jalisco.


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