SUBLIME.

Se humedecen los ojos al sentir lo sublime.
Se abre el arcón de los sentimientos y sensibilidades
que con tanto celo cerramos.

Es la música, la poesía, el arte,
lo inconmensurable de la naturaleza
lo que conmueve, avasalla
y despoja de posturas
para tomar conciencia del privilegio de vivir.

Brota el sentimiento honesto
y tras él las palabras que gritan:
vivo, siento, vibro,
me estremece lo infinito, bello,
verdadero, noble, bueno
y por instantes
cobras conciencia
de la maravilla de existir.
Octubre del 2006. Guadalajara, Jalisco.


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